Selección del sustrato: deberá
ser acorde al cultivo, a las técnicas de riego, a la maceta,
al clima. Uno de los elementos más importantes son la densidad
del sustrato, que determinará las proporciones de las mezclas.
Características operativas de los sustratos:
- Su costo debe ser razonable
- Debe estar disponible en la región, cualidad ligada al costo.
- En el caso de un productor, buscará que sean uniformes y repetibles:
la calidad de los materiales deberían ser similares en todas
las partidas
- Tener estabilidad del volumen que ocupa en el contenedor: los medios
de crecimiento no deberían contraerse o aumentar su volumen excesivamente
en los procesos de hidratación y secado, descomposición
de materia orgánica, etc
- Ser estables y de fácil almacenamiento
- Ser fáciles de mezclar.
- Tener rehidratación aceptable: algunos materiales de composición
orgánica como la turba, cortezas y pinocha, luego de secarse
en exceso se tornan hidrofóbicas (rechazan el agua) , lo que
dificulta los riegos posteriores (el agua pasa de largo y el sustrato
continúa seco). Se puede solucionar con el agregado de agentes
humectantes.
- Estar libre de enfermedades y plagas , así como de semillas
de malas hierbas.
- Tener bajo impacto ecológico, es decir, ser un recurso renovable
y/o subproducto, con bajo coste energético de fabricación
y transporte, ser un residuo reciclable o que pueda destruirse sin coste
ni riesgo.
Los materiales disponibles y utilizados en
el país se pueden clasificar en orgánicos e inorgánicos.
Dentro de los primeros se pueden citar: turba de musgo,
corteza de pino molida (en distinto grado de compostaje), turbas subtropicales,
estiércoles (vacuno, equino, aves, etc), aserrines, cáscara
de arroz, bagazos, lombricompuestos, compost (residuos sólidos
urbanos, restos de poda, deshechos de industria). Los componentes inorgánicos
disponibles en diferentes regiones de producción son: perlita,
arena, suelo, vermiculita.
En cuanto a la preparación de los sustratos,
la mezcla debe ser cuidadosa, los materiales y la mezcla deben permanecer
húmedos para que no se produzca la separación y decantación
de los componentes, deben elaborarse sobre superficies limpias y firmes,
mezclando de tal manera que quede un producto homogéneo. El agregado
de enmiendas o fertilizantes debe realizarse sobre el medio húmedo
para facilitar la agregación de estos componentes, lograr la
distribución homogénea y evitar su decantación.
Aireación: la perdida de porosidad
debida al desarrollo de raíces puede llegar a plantear problemas
en cultivos de larga duración. Por ello, en cultivos que se van
a mantener varios años se aconseja usar sustratos con muy alta
aireación.
En líneas generales podemos resumir que al preparar
una “mezcla” de sustratos, es importante conocer para qué
la vamos a usar, investigar cuáles son las necesidades de nuestras
plantas para poder darle a cada una el soporte que necesita en cuanto
aireación, pH, nutrientes, etc.
Actualmente en el mercado se pueden conseguir tanto
los distintos sustratos en pequeñas cantidades como para preparar
nuestras propias mezclas, como también las mezclas para cada
tipo de cultivo, de manera que podamos tener las plantas siempre “impecables”.
A partir del Seminario Internacional de Preparación
y manejo de sustratos en plantas ornamentales y florales en noviembre
de 2005 se comenzó a trabajar en una reglamentación de
los sustratos comerciales para que los mismos cuenten en sus envases
comerciales con información precisa de sus características
químicas y físicas, las cuales deben ser las mismas declaradas
al registrar el producto en el organismo correspondiente.
Características de las mezclas de sustratos
comerciales:
En general se considera que un sustrato adecuado no
debe tener patógenos ni malezas, ni poseer sustancias tóxicas,
hidrofóbicas o sales solubles; tiene que presentar un pH adecuado
a la mayoría de las especies. Además deben ser homogéneos
y mantener sus propiedades a lo largo del tiempo. En relación
a sus propiedades físicas deben poseer buena retención
de humedad, adecuada porosidad (densidad y aireación) y a la
vez, ser estables frente a factores de deterioro. Desde el punto de
vista químico deben retener nutrientes, pero no insolubilizarlos
ni contrariamente, favorecer sus pérdidas.
La tendencia de los sustratos más modernos y sofisticados es
hacia mejores propiedades de retención de agua y mejor aireación,
pero limitada capacidad de proveer nutrientes, por ello la fertilización
es cada vez más importante, la cual puede ser reemplazada por
el aporte de enmiendas como el lombricompuesto o los compost.