Una de las claves más antiguas para reconocer
las plantas es la de J. Ray, expuesta en su libro “Methodus plantarum
nova” publicado en 1682, y ampliada algo más tarde en su
obra “Historia Plantarum”(1686-1704). Por un método
simple de comparación entre dilemas se llegaba a conocer una
especie determinada.
En la actualidad (1978) todas las obras que describen la flora de una
región, o las que contienen estudios sistemáticos sobre
plantas, traen claves para facilitar la clasificación de las
especies. Tales claves son dilemáticas y están basadas
en pocos caracteres fáciles de diferenciar.
Para el uso de las claves se procede comparando los órganos de
la planta con los que exige cada dilema, según su categoría,
verificando a cuál de ellos corresponde.
Sea por ejemplo que deseamos clasificar un cactus, que suponemos desconocido
para nosotros. Para ello debemos disponer de una planta en flor.
Se lee primeramente la clave de las divisiones del Reino Vegetal. Se
compara A con AA, se comprueba que pertenece a AA, porque es un vegetal
visible a simple vista; seguimos el estudio comparando los dilemas B
y BB y comprobamos que corresponde a BB por tener tallo y hojas. Continuamos
comparándolo con C y CC, lo referimos a éste último
dilema porque es planta provista de flores; corresponde entonces a las
Espermatófitas. Pasamos después a la División Espermatófitas
y seguimos exactamente el mismo sistema. Y así sucesivamente
hasta llegar a la determinación del Género y especie
Recomendaciones generales:
- Ensayar las claves primero con plantas de flores grandes y
de familias previamente conocidas, para familiarizarse con
la organografía y sus términos.
- Leer BIEN los dilemas y tratar de interpretar exactamente
los caracteres allí expresados
- Comparar los dilemas de igual jerarquía, A y AA, B
y BB, etc. y comprobar a cuál debe referirse la planta
en estudio
- tener a disposición abundante material con
tallo, hoja, flores, y frutos de la planta en estudio; si es dioica
tener a mano ambos sexos, sobre todo el femenino.
- las flores dobles con varios ciclos de pétalos y órganos
sexuales modificados. Las flores son órganos monstruosos que
no responden más que parcialmente a los carácteres de
la familia.
- en caso de dudas en la interpretación de los caracteres,
se debe ensayar la planta en los dilemas contrarios a los dudosos y
verificar si no hay más coincidencia que en el otro.
- para comprender la estructura del ovario, si es pequeño,
conviene cortarlo y examinarlo con una lente de 10 a 15 diámetros;
en caso de no disponer de una lente de tales aumentos, examinar el fruto,
pues siendo mayor suele verse bien la placentación, el número
de carpelos y el de semillas.
- glándulas en el mesófilo: se ven en
forma de pequeños puntos transparentes mirando la hoja contra
la luz; en caso de dudas estrujar la hoja y percibir el olor; si hay
glándulas secretoras se produce un olor penetrante (tipo ruda,
naranja, eucaliptus, diosma, etc.)
- secreciones resinosas: haciendo incisiones en la
corteza o cortando las hojas vivas, se verá salir una savia viscosa
que al solidificarse se torna quebradiza; las hojas estrujadas tienen
un aroma sui-generis que recuerda al agua ras, la resina común,
o los barnices. El problema es difícil de resolver con plantas
secas, sin el auxilio del microscopio.
- latex o jugo lechoso: para comprobarlo es menester
herir una planta viva; en las hojas y corteza de numerosas euphorbiáceas,
moráceas, aposináceas, asclepiadáceas, etc., se
verá salir una secresión blanquecina o rojiza que recuerda
la leche
- tener disponible una lente, un bisturí, una o dos agujas
y un par de pinzas.
- conviene iniciar el estudio de la planta comenzando por el primer
dilema. En caso que por la simple observación se conozca a qué
grupo pertenece se proseguirá el estudio en la clave correspondiente.
Cuando se ha llegado a un resultado satisfactorio, compararla con la
descripción del taxón en que se la ha clasificado, y con
las figuras que pudiere haber.