Simetría floral:
Se dice que en un objeto existe simetría cuando tiene por
lo menos un plano de simetría que lo divide en dos partes tales
que una sea la imagen especular de la otra.
En muchas flores, sobre todo en las adaptadas a la polinización
por ciertos insectos y pájaros, se puede advertir un solo plano
de simetría, se llaman zigomorfas, y su simetría
es bilateral (orquideas).
Cuando hay más de un plano de simetría las flores se
llaman actinomorfas (Hoya carnosa) y poseen simetría
radiada.
En algunas flores no es posible hallar simetría, siendo entonces
asimétricas o irregulares, como es el caso
de la achira.
Diagrama y fórmula floral
La morfología de las flores puede representarse
de manera esquemática mediante la fórmula floral, que
emplea símbolos, iniciales y subíndices para representar
a las piezas florales y sus caracteres, o por el diagrama floral, consistente
en la proyección ortogonal de cortes transversales de los capullos.
Ambos casos, usados frecuentemente en botánica sistemática,
permiten apreciar de un vistazo los rasgos principales de las flores.
Es posible llegar a representar por estos medios un gran número
de características florales, pero debe tenerse en cuenta que
fundamentalmente son útiles para recordar características
generales, y que, cuando tienen demasiados detalles, su valor nemotécnico
puede ser discutible.
En las fórmulas florales se utilizan las características
de simetría mediante diferentes símbolos: se usa una X
o un * para las flores actinomorfas, y
o
para las zigomorfas. La estructura floral cíclica se representa
con
y
la espiralada con 
Para los distintos verticilos se usan iniciales mayúsculas:
K: cáliz
C: corola
P: perigonio
A: androceo
G: gineceo
El número de piezas se indica con subíndices.
Cuando el número de piezas en un verticilo pasa de 20 se usa
el símbolo
que significa numerosos (no infinito!). La soldadura de piezas se señala
con paréntesis. La posición del ovario con una barra de
relación con la letra G. A veces suele indicarse
el número de cavidades ovarianas (lóculos), el número
de óvulos y la placentación.
Ejemplos:
La fórmula floral del tomate, Lycopersicum esculentum,
será:

es decir, flor actinomorfa, cíclica, cáliz
gamopétalo con 5 sépalos; corola gamopétala con
5 pétalos; androceo formado por 5 estambres unidos a la corola
(por eso se usan los corchetes); gineceo con ovario súpero, bicarpelar,
gamocarpelar, bilocular, con numerosos óvulos y placentación
axial.
Del mismo modo la fórmula floral de un lirio
(Iris) será:
ya que es actinomorfa, cíclica, con perigonio
corolino, (si fuese calicoide, verdoso se pondría Pk) formado
por dos verticilos trímeros consecutivos; androceo con tres estambres
y gineceo con ovario ínfero, tricarpelar, gamocarpelar, trilocular,
con numerosos óvulos y placentación axial.
A modo de recomendación, para practicar la elaboración
de fórmulas florales con especies que se tengan a mano, cotejar
luego los resultados con las fórmulas dadas en los tratados de
sistemática para la familia a la que pertenezcan. El principiante
no debe desanimarse por algún resultado contradictorio debido
a la posibilidad de encontrar una flor aberrante o monstruosa, una excepción
a la regla, falla en la observación, etc.
Los diagramas florales correspondientes
a las dos especies cuyas fórmulas florales se dieron anteriormente
serán:

Según puede observarse, el diagrama floral destaca
la alternancia de las piezas de dos verticilos consecutivos, la unión
de antófilos, etc, de modo más notable que la fórmula
floral. Por ello es aconsejable que ambas representaciones vayan juntas,
ya que entonces aumenta la cantidad de información disponible.